La Creación

El primer día creé yo mis cielos y mi tierra, y mi tierra no estaba vacía, y mis cielos no eran azules, ni las nubes blancas sino grises; de ese cielo cae aún en mi vida la lluvia, la que sana, la que llora, la que limpia, la que “hace nuevas las cosas”…  y sentí que era bueno…

 

El segundo día abrí los ojos y noté que no había luz, que los colores eran una ilusión y que solo la imaginación y la eterna infancia podrían hacerme distinguir el negro del blanco, el verde del rojo y el azul del cielo sobre el azul del mar, asi que me volví niño… y sentí que era bueno…

 

El tercer día note mi soledad y encontré belleza en los animales, los que se parecen a mi y los que no, y de cada especie y raza aprendí de sus costumbres e instintos; aprendí a sobrevivir y a cazar a la cría de la manada ajena para poder comer y no morir… y sentí que era bueno…

 

El cuarto día cree las plantas, las fragancias y los aromas, y dibujé sobre el alimento combinando los colores; y probé hasta definir mis gustos… aprendí de los tallos, de la sabia y la semilla… y sentí que era bueno…

 

El quinto día hice vibrar la tierra y separé el ruido de la música, y a cada animal o planta le asigné un sonido, a cada color, a cada aroma y a cada fragancia; y sonó el mar en “Do” y el cielo en “Sol” y encontré que cada una de las cosas creadas entre el cielo y la tierra podían hacer una armonía mayor o menor; escuche a la tierra cantar y a las estrellas reír, creé la armonía perfecta… y sentí que era bueno…

 

El sexto día cree el amor y el odio, y corrompí la tierra y separé lo justo de lo injusto, lo blanco de lo negro, la paz de la guerra lo dulce de lo salado, a los animales según su especie y a los hombres según su raza y su credo, a las putas de las vírgenes, ejercí poder sobre las clases…  y sentí que era bueno…

 

El séptimo día envejecí y lloré; tanto lloré... lloré tanto por lo que sentí que era bueno que arrugué las hojas en las que escribí mis poemas, rompí los planos con los que creé mis cielos y mi mar, olvidé las fragancias y los aromas y no pude escuchar más a la tierra cantar… y tomé en mi mano una canción para destruir el alma y con papeles destrozados en el piso y sin una lágrima más que botar….                         Descansé…

  

 

                                              La Creación… Abiram Brizuela

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Comentarios:

Escrito por: isabellamarquin       17/01/08 20:20
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gran trabajo bellas imagenes me gusta tu trato a la vida bellas formas de creacion estare pendiente de ti
respetos
isa
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