Desesperada por tu desprecio,
Caminaba como loca
Por las calles de la ciudad que amo,
Y en cada esquina encontraba
Detalles que me calmaban,
Ese retablo de azulejos,
Por dos faroles alumbrado.
Esa reja de hierros viejos
Por flores rematada.
Esa entrada donde un vergel al fondo se adivina.
Esa plazoleta por naranjos sombreada
Y esa fuente cantarina que me dice que me ama.
Me ama,
la ciudad me ama,
Y a mi paso se derrama
en bellezas ignoradas.
Me ama esa enramada de buganvillas y parras.
La torre de esa iglesia,
Y el toque de su campana,
Que me dice que me ama.
Me ama la estatua de aquella esquina,
El jardín de aquella casa.
Me aman estas calles empedradas,
Y las piedras de sus murallas.
La ciudad me ama,
Que me importa que te vallas.
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