La ciudad.

Categoría(s): Poesia de resistencia
Abres la boca ciudad
con la voracidad
de una anaconda.

partes la mañana
de una dentellada,
separas la risa del llanto,

el amor del odio,
el dolor del sueño,
la vida de la muerte.

Avanzas sin piedad
acrecentando valles,
vomitando suburbios,

tejiendo telarañas
de miedo, de silencio, de odio,
El pobre hombre corre,

 

bajo la luz de dia va,
de la fabrica a la casa,
de la casa a la pena,

y no hay en su mesa
mas que la ausencia
de la esperanza,

y unas pocas abichuelas
con pan duro y lagrimas
que aun son nuestras.

Por la noche,
sale del gero, perfumada,
es la hija mayor del obrero.

no tiene tiempo para el amor,
ni espacio para el remordimiento,
es prostituirse o morir,

en esta ciudad,
hay tan pocas alternativas,
y tanta desilucion y muerte.

El dia y la noche
en la ciudad maldita,
se entrelazan agonizantes.

Bajo la luz del sol
la muchedumbre se hace una,
es un solo ser quejumbroso,

una boca sin alimento,
un corazón sin dios,
una herida inmenza que sangra.


de noche la muchedumbre
se refugia en el miedo,
cierran los sentidos,

las puertas, las ventanas,
dejan de respirar,
de mirar, de pensar.

saben que afuera,
en la ciudad vacia,
deambula la leprosa impunidad,

con sus mil puñales hambrientos,
con su nueve pestes  a la espalda,
oyen sus nombres, los esta llamando.

Solo sobreviven afuera,
las putillas por necesidad
y las otras, aventureras del pecado.

los amponcetes al acecho,
y los intocables ganster
dueños de la ciudad perdida.

de pronto una limosina,
atravieza la avenida central,
lo siguen varios autos sin matricula.

Todos en la ciudad
conocen esa pestilencia,
reconocen el chasquido impuro.

se persignan en silencio,
el es el hacedor del crimen.
el dios de la vida vacilenta.

decide quien vive
y quien muere, quien permanece
en su nombre y quien debe escapar.

es el dueño de la cuidad,
el rector de miedo,
el depredador infernal.

de dia, con traje a la medida,
su atache de banquero
y su sonrisa sinica,

Por la noche, desnudo en su lujuria,
ataviado como un dios pagano,
vigila el miedo de la muchedumbre.

A un solo signo,
acude el paria y el maton,
el politico sicario y los abogados.

se arrodillan ante el,
le aman con servilismo,
le sirven con lealtad, es su dios.

El dia se resbala puntual
sobre el filo de la incertidumbre,
gotea su linfa impura, pestilente.

la noche extiende sus alas
sobre los desamparados sin cielo,
se prepara para la fornicacion.

para el acto hostil
entre el miedo y la muerte,
la noche va a parir tormentos.

Es la ciudad, la gran ciudad
a cuyo regazo duerme la injusticia,
la impunidad y el terror.

se llama ciudad Juares,
y debora mujeres
para matar el ocio,

se llama Guatemala
y entierra sus XX
bajo la arena silenciosa,

es San Salvador,
que alza sobre sus manos,
mas miserables que el infierno.

Es Nicaragua y sale
disparando bajo las estrellas,
con sus fantasmones gloriosos,
  
Es Ecuador, incierto
pero con meridiano,
con estrella que marca la senda,

Es Bolivia brutal y hambrienta,
con su historia taladrada
y su Potosi de tumba nacional.

Es Basil en su carnaval eterno,
Brasil desnudo y hambriento,
depredado, exhuberante, inagotable.

Es Chile y sus carabineros
desenterrando a su dictador,
para que los reconosca la historia,

Es Argentina, con su enorme pampa,
su imbatible Che y esa nata aristocratica
 tan corrupta que no la deja florecer.

Es America latina, entera,
con sus poetas y juglares,
con sus asesinados de siempre,

con su historia herida de muerte,
con la esperanza agujereada
pero con su corazón rebelde.

Hermosa mia, mi America Latina,
esta pesadilla es pasajera,
ha durado solo cinco siglos,

pero que son cinco siglos
para una raza eterna,
para un pueblo glorioso.

Se acerca la hora definitiva,
la construccion del nuevo dia,
de la noche buena.

volveremos a colgar
estrellas en nuestros cielos,
y a poner en el centro  una luna grande,

brillante, preñada de ilusiones,
esta llegando esa hora,
el amanecer de las jornadas populares,

el inicio de las cruzadas
contra el hambre y la mentira,
contra la injusticia y el odio.

vamos a salir a sembrar vida,
a inventarnos un sol nuevo
y un mundo con alas y esperanza.

no esperaremos la muerte
sentados en el dolor
como el ave fenix.

nosotros vamos a luchar,
combatiremos siempre,
generacion, tras generacion,
 

Edificaremos la nueva ciudad
en donde nuestros pueblos

puedan cantar bajo el nuevo sol,


y soñar en la quietud
de las odas tropicales
y el estruendo del mar.

asi sera.
     Amen.
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