


| Escritor: | karim_pereira |
| Públicado: | 05/07/2008 |
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-¿Cómo hablar de algo para lo cual mi entendimiento es tan pobre? Tantas veces lo he intentado, tantas he fracasado... -suspiró- Lo cierto es que, llevada por esta inquietud, he sobrepasado mis propios extremos y, gracias a ello, he conocido los cielos y los infiernos humanos. Ello ha estimulado por igual, como el sol sobre todas las cosas del mundo, el bien y el mal en mi espíritu...
Aún cuando lo miraba, en realidad se observaba a sí misma, realizando un nuevo intento por describir y comprender su propio paisaje interior.
-¿Qué clase de búsqueda es?
-No lo sé -respondió vagamente- No lo sé... Puedo decir, sin embargo, que es dicotómica y que cada aspecto posee personalidad y poder propios: cada uno es la cabeza del animal fantástico que tú mismo alcanzaste a mirar dentro de mí... -rió con inquietud- ¿Qué es? ¿Cómo es? Bueno, pues es sensual... Sí... porque en esta búsqueda hay deseo, hay la necesidad del placer... -su voz se tornó sarcástica ahora:- Ah, pero no es posible que sea el vano placer que a los seres humanos agosta, porque no se trata del simple desahogo del sexo... No... Se trata de un placer trascendental, si es posible decirlo de esa forma: en esta búsqueda hay la inaplazable necesidad de tocar y ser tocada, no sólo en la piel superficial, sino mucho más profundo. Hay algo de liberación presentida en ello... Se trata de la divina condición de sentir mi propio placer trasplantado en el cuerpo del otro: sentir el éxtasis a través de su voz y sus ojos... Es la extenuación de los sentidos, chamuscados en el fuego que nunca se consume... -nuevamente hizo silencio- Dije que había liberación también..., porque es divina: hay "algo" más allá, en el infierno de la piel o en su cielo... -lo contempló con impotencia, sabiendo que no podía explicarse- Se trata del complemento, ¿comprendes? Se trata de la presencia amada, unida a mí como si fuera parte de este mismo cuerpo, aunque no esté a mi lado, aunque no existan palabras entre los dos... es sentirlo como mi contraparte perfecta... No puedo explicarlo con palabras simples... "Él" reúne las condiciones justas que mi ser necesita y sólo a través de "su presencia" será posible que mi alma se expanda en la luz del Amor incluyente. Sólo a través de "él"será posible ser libre de las cadenas (inexplicables cadenas) que me han atado por siglos... y la sensualidad implícita en esta búsqueda toca el Alma, porque en el éxtasis de mi liberación "él" estaría. A través de su amor tendría sentido el amor por el Hombre, la comprensión de su condición... y en ello, encontraría amor por descender a sus infiernos, ésos que tan bien conozco, para rescatarlo y elevarlo sobre sí mismo... -denegó atropellada por la impotencia- No lo sé... no sé... Lo único que puedo decir es que sin "él" algo me falta: una pierna, mis manos, parte de mi inteligencia..., la voluntad, el ánimo... -lo miró con tristeza- Tal vez, todo se resume al hecho de que no sé amar..., a que no me conformo con la realidad.... No lo sé... Tal vez, es sólo que estoy loca... y que toda mi vida he seguido una utopía... He sido incapaz de otra cosa que no sea soñarlo, ansiarlo, clamar por "él" desesperadamente, porque (y he aquí lo patológico de mi comportamiento) siempre he sentido que "él" existe... que anda por ahí tan inconsciente como yo, viviendo lo suyo... Esperando, como yo, a que la vida permita que nos reencontremos...
Había una vorágine de desesperanza que parecía consumirla.
-Por ello, querido amigo -continuó hablando mientras se sentaba al borde de la cama- Puedo decir, sin un ápice de modestia ni pudor, que me hice sibarita y conocí los caminos del amor sensual, pues en mi búsqueda no medí género. Así exploré casi por completo los cielos y los infiernos de la piel, penetrando en el corazón de muchos: probé hasta saciarme sus bocas, su piel, sus sexos, y fui su guía en ese territorio desolador que resulta de las emociones humanas. Con ellos aprendí a reconocer de lo que hablo, aunque mis palabras resulten tan torpes que no puedas nunca comprenderme..., pues para lograrlo, tendrías primero que haber andado los mismos pasos -denegó sonriendo con tristeza- Tal vez mi culpa en esta vida sea haber dejado marcada sus almas, pues los abandoné en el mismo desierto en el que yo he vivido sin "él. Tal vez, sea ésa precisamente mi condena: no poder encontrarlo de nuevo... o andar por la vida creyendo que existe...
-Son embargo, tienes la intuición de que efectivamente está...
-Es verdad -repuso- Pero también es posible que responda a una carencia sicológica de proporciones monumentales...
Se levantó adoptando un aire de presunta indiferencia.
-Lo cierto es que me detuve y esa necesidad permanece dentro de mí, si cabe, más mordaz y dolorosa de lo que pude alguna vez pensar -suspiró mirando hacia el cielo raso- "Él" sería mi redención, el perdón de mí misma, lo sé... -sus ojos lo apuntaron una vez más- Hace unos meses, en plena meditación, imaginé verlo en su forma de energía luminosa... entonces me dijo que siempre estaría... Ojalá hubiera sido verdad... hubiera sido suficiente para traer la paz a mi alma...
-Lo fue, K...
La mirada de la mujer se endureció.
-¿No conoces las trampas del espíritu humano? -reprochó- Cada celada es más sutil que la anterior. Los demonios internos atacan allí donde se es más vulnerable, para provocar el insondable dolor del que se alimentan...
-Mujer de poca fe -invocó él- ¿Acaso no escuchas lo que dice tu alma?
-Ah, mi querido amigo -replicó ella con un dejo de sarcasmo y amargura- Hay tanto ruido en mi interior que la voz de mi alma se confunde entre estas otras y nunca logro reconocerla... -se acercó a él, para acariciar su cabellera- Me detuve prometiéndome a mí misma no volver a ceder al ímpetu de la piel. Por muchos años he reprimido su poder dentro de mí... hasta que te conocí... La belleza de tu espíritu ha seducido mis sentidos... Tu cuerpo es tan hermoso que, si fueras la muerte, me dejaría llevar a donde quisieras; tu mirada es tan profunda que parece tocar los rincones más profundos de mi intimidad... y tu ternura... esa extraña sensación de poder comunicarnos, más allá de las palabras... me confunden... me llenan de temor...
-¿Qué temes?
-Que seas una nueva celada... No quiero continuar engañándome...
-Tal vez no te engañas...
-Pero tal vez sí -replicó ella sintiéndose en el borde de algo- no quisiera decaer en mi propósito. Presiento que tendré que realizar un sacrificio enorme para volver a merecerlo...
Él veía en el fondo de aquellos ojos, el terrible forcejeo de fuerzas encontradas; veía un enorme ser irguiéndose desde el vientre, proclamando su dominio sobre las emociones de la mujer, subyugando sus pensamientos, manipulando su cuerpo. Veía a K... ceder, vencida, ante su avasalladora potencia, la veía desaparecer en sus fauces...
Él mismo era absorbido.
No había lucha, ni resistencia. Ni un solo pensamiento manchaba el deseo que lo invadía; no había una sola emoción culpable: toda la memoria de quien era se estaba diluyendo en el espeso fluido de la sangre...
Conducido por aquella fantástica aparición, su cuerpo la buscó y, en la firmeza del contacto, su fuerza viril emergió expandiendo su resplandor en toda la atmósfera cargada de ansiedad....
(Continuará)
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