Hubo en un tiempo muy lejano
dos desiertos sobre un plano...
Y la brisa de un suspiro solitario
viajó por galaxias muy extrañas hasta estacionar
en uno de esos desiertos llamados: Nunca
Y cuando se dispuso a regresar al dueño
de su soledad...
pasó por otro desierto llamado: siempre
donde pareció sorprendentemente
sentirse en casa de su falta,
donde vive en tristeza...
Y una voz desde las entrañas de esa tierra,
le dijo: No te vayas aún, llévale un mensaje a tu dueño,
dile que estoy cansada, pero que aún tengo fuerzas;
que lo espero desde esa vez
en que se olvidó de mí, de su alma,
y separó nuestros mundos con la distancia;
sin saber que yo soy parte de él.
Y la brisa viajó y le dijo eso a su dueño,
Y su dueño sonrió y empezó a vivir de nuevo
Acercando sus planetas, uniendo espacios, fronteras y distancias,
sus pensamientos y sentimientos;
amando a eso que ama.
J. Morais. 1 de abril de 2004. dedicado a mi madre, Silvia D.
Escrito trocado numero 15.
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