


| Escritor: | RobinsonNeurus |
| Públicado: | 28/12/2007 |
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Cántaro de agua, piedra canteada
por
qué quizás alfarero. Allí,
entre
medio del hechizo marino,
caracolas,
árboles, botes y
mascarones
que recorrieron
el
mundo entero,
tú
recibiste la magia
de
la poesía.
Fuiste
parte de ella, encumbró
en
un ave mensajera,
se
elevó hasta lo más alto
del
cielo, y volvió a bajar
más
de una vez, en un
juego
interminable
que
se hacía en su boca,
atado
a la tierra y a sus raíces
en
un pequeño cáñamo de mar.
Era
un tejido, una red que se creaba
un
cántico de admiración
a
su morador ya ido.
La
soledad y un portón encadenado,
fueron
testigos de
que
la poesía nuevamente
quería
expresarse...
El
alma de Neruda volvía
en
el juego de la avecilla.
El
cántaro fue su hogar.
Carlos
Muñoz
Isla
Negra, 1986
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