Invertida
Así me invierto en albas
y anocheceres,
despertando de mis pliegues
al silencio,
lloviendo cada vez
que el invierno
se conmueve sobre mis labios.
Así me sostengo
en el costado infertil
de mi verso,
una mordedura del viento,
un alfiler prendido
de tu carne a la mía,
y el testimonio
de ser altar
en el descanso,
boca para espejismos,
y ceguera en el desierto.
Nada...
No encuentras acaso
que la comunión
de tus manos con mi espalda
ha vendido sus vigilias
y ha dormido las cenizas
de morir dos en el quebranto?
Cada noche me invierto
para privarte del diluvio
que subyace entre mis dedos
cuando afuera muere el cielo,
y adentro,
no queda más que el tiempo.
es un poema para leer muchas veses y escubrir en cada lectura nuevos sentiientos ocultos
versos escritos con mucha pasión. bellamente adornados con pliegues, con cenizas, con vigilias. que lindo se oye cuando lo leo en voz audible.
Para leer con tiempo, demorando la recorrida por las estrofas que hablan de ausencia, silencio y cierta tristeza que la buena construcción de los versos van dibujando. Hay muchas lecturas en esta poesía y un gusto hecho de varios sabores al que hay que degustar como al buen vino. Es bueno leerte, amiga.
agradezco tu generosidad Maria, la de compartir tus profundos poemas, sensibles, exquisitamente escritos, imágenes tan dolorosamente bellas , dignas de ser plasmadas en el lienzo.
Hermoso poema con mucha pasión. comienzo a leerte
Guadalupe jubilada de Santa Fe capital
Me quedo con estos versos...maravillosos, únicos como todo lo tuyo.
Cada noche me invierto
para privarte del diluvio
que subyace entre mis dedos
cuando afuera muere el cielo,
y adentro,
no queda más que el tiempo.
Excelente poema.-. un sentir profundo expresado en bella alegoría.-. Lindo y bueno.-.omn.-.
me agrado tu escrito, tiene muy buenas imagenes, y
es atrayente de principio a fin.