Inspirado en la película Orgullo y Prejuicio
Te odio, te odio tanto... Arisco, cruel, insensible, celoso, orgulloso, prejuicioso. Te gusta mirarme con esos ojos llenos de altaneridad, llenos de egocentricidad, te gusta ponerme en evidencia porque sabes que no soy de tu clase pero no me conoces en realidad, yo se como pelear por mi y por lo que quiero y estoy acostumbrada a esas miraditas, como la tuya. No se que pretendes con esa capa de falsa caballerosidad, esa falsa amabilidad, ese interes en mi que es completamente simulado. Me pregunto si me estoy adelantando con mi juicio pero finalmente descubro que en verdad sos lo que pareces, un miserable, un fantoche que se entromete en todo lo que me causa felicidad, todo lo que me importa, y no me digas que me amas, porque se que es mentira, es una horrible mentira. Pero de pronto te vi. Te vi, me mirabas con gesto sincero, con gesto de disculpa verdadera. Te vi, eras tan vulnerable, todos los muros a tu alrededor se habían derrumbado y te mostraban como nunca antes. Y yo también, estaba expuesta, completamente llena de sentimientos, no podia ocultarme más bajo mi capa de odio y rencor, ambos eramos dos estrellas recien nacidas en la noche despues de un día lluvioso, vestigios del agua quedaban en las calles, por supuesto, pero de pronto todo era más claro y se despejaban nuestras dudas, y ya no importaban las malditas palabras que no dijimos a tiempo, todas las explicaciones que nos debemos, tenemos toda una vida para eso y en este momento es lo de menos, lo importante es que te amo, siempre te ame, y me equivoque con vos. Comprendi que todo lo hiciste por mi y que sos lo unico por lo cual quiero luchar, sos mi oportunidad y no te voy a dejar ir.
Es inútil que cerremos la puerta, que cubramos nuestros ojos para no ver la luz, en algún momento tendremos que salir, y entonces él estará ahí esperando, tiritando de frío, pero gallardo, decidido, tenaz, inflexible en su propósito de envolvernos y hacernos suyo. Ese es el amor.