Inquietud.
Las horas de tu espera
se tornan agonía,
en esta situación
sufre el alma mía.
Un sabor de ajenjo
queda en el corazón
y las letanías claman
devolverme la razón,
que detrás del amado
partió sin decir adiós.
Repetida ofrenda
elevada y sentida
es la que mi espíritu tiene
en cada despedida,
creo que este amor
a veces no me da vida
me sumerge en abismos
cuando no tengo tu sonrisa
y me eleva a los cielos
con una sola caricia.
Por eso te espero
como siempre cada día
Donde me devuelves la razón
para que me haga compañía
y me prodigas tu amor
diciendo :
No te inquietes querida!
La Beduina
Muy bien trabajado, suave y con el sentimiento profundo del que siente más de lo que piensa.
Un beso
Andrés
Que bellos versos amiga, ese es el espíritu del amor... No te inquietes amada mia¡¡
Muy inspirado y bello desde luego.
Besos.
La ausencia del amado, "vuelven las horas una agonía".
Así es. Así también lo siento yo.
Hermoso poema de espera a quien amamos.
Otro abrazo, Nóemí.