No regresó... No hay más amuletos mágicos de esta tierra extraña... Mis rituales se quedaron en un rincón... Polvo de siglos que cubren los sagrados momentos de reflexión; reflexiones reales de una botella color sangre que bebo mientras cierro los ojos frente al mar.
Rocas extrañas y tambores lejanos me invitan a no irme jamás. Hojas envueltas en papel que me pierden por momentos en los golpes de la olas que revientan mis pensamientos que elevados a ese amor me envuelven cual caricia dormida de mi fría luna...
Serena paz, inocente, casi inexistente, que en cada beso suave, los tambores se enamoran más.
Fuego lejano que en su tibia travesía recorre mi cuerpo dibujando la silueta que no ha de regresar... Sonidos cercanos, caricias lejanas, recuerdos que ahora apresan mi inocencia fugaz...
Inocencia... No más amuletos... El hechizo terminó y mis ritos cual gitana una vez más... me alejó... Inocencia... no regresó...
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