Me llora un beso en la boca,
Al no estar en tu presente
Cuando me llega el viento adoquinado de la pampa,
por las tardes mato la distancia contra el mar.
O despierto un centauro que galopa,
hasta cansar la noche con sus cascos.
De bambúes se repliega el meridiano,
haciéndole sombra a la roca viva de tu alma
para que sigas viviendo, soñando, amando
y dando la semilla que espera germinar,
en los puntos de la rosa de los vientos.
Te veo de blanca vestidura,
de pureza sacerdotal y esta vez yo recibiendo,
recibiendo la espada de fuego que nos hará inmortal.
CaribeOro