Idilio
Entre tanto que danzan las flores sin aliento
una dalia de oro con ojos diminutos
seduce con ternuras tus horas y minutos
al son de un rítmico vals traído por el viento.
Cada segundo tuyo que dejas en mis sienes,
colma de dulces besos y aromas seductoras
y cálidas caricias en notas muy sonoras,
mis auroras dormidas que guardas en tus bienes.
Me abriga tu pasión como fuego lucífero
y versos con tus labios dibujas en mi piel
arrulladores besos de tu labio de miel
resbalan silenciosos cual destello aurífero.
Te deslizas cual agua que calma da a mi sed
hasta llegar al punto donde duerme el amor
enlazas mi cintura, deshojas una flor
y el fruto del amor tendrás a tu merced.
Esmeralda de la cueva
©Derechos reservados
novienbre, 2007
Es un gran poema. Encantador!
Hola! Esmeralda que gran poema lograste , fundiste entre lasletras los latidos de tu corazón Unos versos dulces que de verdad invitan a recrearse en el amor. Las imágenes son bellisimas. Placer leerte.
gracias mi estimado escritor por dejar tu lindo comentario.
Gusto saludarte.
Muy hermoso tu poema en verdad me ha gustado, es de una ternura muy particular, tienes talento. Tiene fuerza y personalidad propia. Felicitaciones.
Un beso.