Calles grises
profundidad un silencio sin sentido,
inquietud en la falsa calma...
nadie viene ni va.
No ha llegado el alba.
Las casas como dormidas
cuentan la historia silente
de voces y risas ahogadas,
de vidas al borde del colapso.
Ni los pájaros cantan en los árboles,
ni los niños ríen, ni los hombres lloran...
la tristeza silva en el viento
y el sol no evapora la mañana.
Recuerdos en el aire de invierno,
gente ausente y apagada
de veredas mustias y olvidadas,
de caras sin rostro y bocas cerradas.
Hubo una vez, en que el miedo
llegó a las puertas de la vida
y arrastrando recuerdos
se llevó la melodía de los días.
Esa mañana dormida
no cantaron los pájaros
no rieron los niños
no lloraron los hombres.
Y aunque el sol no conoce
de causas ni de olvidos,
de ciudades quietas ni mordazas ni angustias
Cayó en un sueño profundo
y aquella mañana se quedó dormido.
Thais
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