Me sorprenden hoy tu risa
y el mágico vaivén de tus caderas.
Perplejo estoy ante el brillo de tus ojos.
Tu aroma de mujer despierta
mis instintos.
Hoy te siento exquisita.
No hay altivez, no hay prisa
Simplemente cual gacela,
con gracia innata te acercas paulatina
contoneando tu figura
incitándome sutil a la caricia.
Hoy no sueño.
Vivo.
Es un instante mágico que inspira.
Beso tus labios,
En cada beso doy la vida.
Rozo tu piel con dulzura, con delicia.
Desnudo llego a ti cual despertar del alba
para entregarte lo humano y lo divino
y conjugar en un verbo sin tiempo
el insondable esplendor de la locura.
Hoy no sueño.
Vivo.
Dejo en tu lecho nuestra esencia.
En tus labios mi tormenta,
y en tus manos mi verdad y mi ternura.
Al amarme robaste mi cordura.
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