Detrás de la colina, el cielo, De un celeste límpido e intenso, Me hipnotiza y entonces pienso Cómo será alzar juntos el vuelo. Con las manos enlazadas Jugaremos a ser hierro y fuego, Víctimas voluntarias del juego, Cómplice de noches estrelladas. Tu voz será la señal segura De que nos hemos encontrado, Y juntos al fin declarado Lo bello de esta locura. El tiempo raudo ha de pasar, Pero logrará afianzar lo vivido, Y ya no tendrá ningún sentido Por temor dejar de amar.