homanaje a ´´El cuervo´´

¡No!, ¡¿por qué?!. El dolor agudo en mi pecho me destruye sin compasión, ¡oh Dios!, ¡entregala!, ¡por favor!, ¡entrega a la virgen radiante para poder salvarme!, ¡¡hazlo!!.

Siento que mi cuerpo y alma desaparecen al compás de sus risas. Y mi mente maldecida y casi muerta no da tregua a mi voluntad por escapar de sus garras diabólicas que aprietan con fuerza hirvienda mi rostro defigurado.

En un instante, todo parece haber acabado, pero sigue ahí, observandome morir.

Entonces, vencido por el peso de la tempestad, caí al suelo alfombrado y oscuro...¡Poe!, ¡no!. Su alma allí contemplaba por la eternidad bajo la sombra flotante, y yo lamentaba, solo lamentaba haberme cruzado en su poema a Leonora, con su demoniaco cuervo que ya no posaba en el busto de Palas, sobre el dintel de su puerta, ¡nunca más!.

 

Regístrarte y comentar el poema

Imprimir

Enviar poema
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor, el resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Preguntas frecuentes    -     Anunciar    -     Publicar poesía
Nuestra red: Adelgazar sin trucos