Como estas, tu me llamas, para levantarme temprano.
Conversamos un momentito y a la disparada, pero alcanza
Comenzamos el día de trabajo, pasamos horas fuera de casa.
Nuestros niños al igual que nosotros salen temprano,
Para comenzar su día de estudios
La mañana pasa entre ruido de escolares y de máquinas.
Al mediodía todos hacemos un alto, descansamos por un momento.
Unos almuerzan en el bullicio del comedor escolar,
Otros en el silencio y majestuosidad alrededor de la mesa de la abuela,
Otros entre hierros, herramientas y ruidos del taller.
Luego retomamos un rato más el trabajo, seguimos el tiempo más pesado,
Cuando la modorra que trae el almuerzo nos recuerda,
Lo hermosa que seria una siesta, pero hay que seguir
Unos siguen estudiando, un poco de gimnasia, un poco de ingles.
Luego por última vez suena la campana de la salida,
Que nos invita a despedirnos hasta el otro día.
Unos a pie otros locomotorizados volvemos a casa,
Para encontrarnos, realizamos unos comentarios aún un poco apurados
Porque aún hay que trabajar un poco más,
Ya a la noche, si por fin el descanso final.
Antes de una buena ducha y a la cama,
Tenemos la charla familiar, donde nos ponemos un poco al día
Sobre la jornada, unos con el comentario de los parciales,
el otro con má . y .hoy no tengo deberes, aún cuando luego revisemos
la cartera y aparezcan algunos por arte de magia y el mayor de todos
el hombre de la casa, con sus tribulaciones , sueños y esperanzas
puestas en la presente construcción de su retiro placentero,
de silenciosas y acogedoras tardes de descanso .
Luego de unos mates y la lechita calentita para los niños,
Unos arrumacos, besos, besitos y un hasta mañana
se termina el día en nuestra casa...
y en la paz de la noche se sienten uno que otros ruidos raros
pero ningunos para alarmarse , es la casa que nos arrulla y vigila el sueño.
Pasa la noche , amanece y comienza nuevamente la fajina diaria
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