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as hojas caen y arrastradas por
el viento se dispersan, su fuerza las hacen separarse del árbol, como
muertas deambulan sin rumbo, como olvidadas, ya perdieron su verdor
y su lozanía y nadie les
importa, solo el viento las mueve de un lugar a otro, y cuanto mas
fuerza tiene mas las arrinconadas y de miradas indiferente, pasan por
encima, pisadas
ya no son nadas, un día
dieron belleza y fresca sombra, boquiabiertas miradas, por su grandeza, y
ahora a nadie interesa, solo la mirada del barrendero las observa como
quien
las quiere juntar para barrerlas y ya nadie sepa de ellas.
igual hay miradas de
descontentos, otras desconcertadas ¿ preguntándose que buscan, entre
basuras, con tanta mesura ? vestidas con ara-pajos, mas que humanos
parecen escarabajos
andan con sus carros,
articulando inventos para recoger lo que otros dejan como basura, ellos
buscan, algo que les de algunos céntimos, con frio, con lluvia con
calor, no paran,
no pueden dejar su
función, representan un papel, que nadie quiere ver. Indigentes que
pasan por las calles indiferentes, en busca de algo que pueda valer
corazones, o canciones, solo el abrigo de un perro perdido, también mendigo es, resulto ser su buen amigo.
Árbol de la vida, que
sus hojas vestían con admiración, ya nada son, por que fueron caídas, y
del árbol ya no son, buscan desesperados que les dejen un tranquilo
rincón.
Los hay como nosotros,
que perdieron alguna vez su vestimenta, y se quedaron fuera casi sin
darse cuenta, los hay negros, tratando de vendernos algo, pero nos
reímos
de ellos sin hacerles
mucho caso, los hay los llamados gitanos rumanos, buscando entre
contenedores y pasamos por su lado sin apenas mirarlos, como si no
fuesen ellos
también humanos. ¿ Quien
no te dice que uno de nosotros, de los que aun brillamos, no estemos
algún día a su lado ? hojas barridas por el viento de la pobreza,
La muerte a todos no
acecha, sin importar lo que tenga o lo que deja, viene sin mas, para
hacer justicia sin nada contemplar nada, su valía ni que vestía, solo es
carne que muere
como las hojas del árbol
cuando caen y pierden su color, ya no hay distingo, ya nadie
recuerda si fuiste grande, o si caíste en desgracia y tu salud y tu
virtud se apago como
la luz del la vela que
se consumió, murió el color y todo gris o marrón se volvió. Hojas secas
que el viento mueva sin saber por que ahora me encuentro yo. muerto y
sin color.