Hice circos en tu falda
Hice circos en tus faldas
Sentado yo en tus piernas
Navegaba por ríos interminables
Conociendo tus praderas y tus cerros
Imaginado sonrisas y acariciando las aves
Hice fiestas en tu cuello
Cuando deslizaba mis ojos y mi rostro
Por aquella verdad pálida y sencilla
Queriendo morir en el calor de tu garganta
Entre tus piernas el nido de mi vientre
Bajo tus brazos el nacimiento de tu risa
Y de la mía
Hice bosques en tu pelo
Y los llene de ciervos y senderos
Para que mis manos andantes se perdieran sin regreso
Recorrí con mi lengua el borde de tus labios
Procurando no despertarte
Para no vulnerar la quietud de tus ciudades
Me sumergí en los misteriosos laberintos de tu oído
Y comencé a llamarte amada y amor mío
Ahogue mi lengua en la cuenca de tu ombligo
Inundando con mi boca
La playa de tu vientre
Fuimos noche encendida
Mañana húmeda
Y medio día de gemidos
Fuimos tarde, meses y años
Fuimos la vida y la muerte
Fuimos universo, fuimos espacio
Fuiste la ciudad de mis placeres
Y el pecado más dulce
Que guarda mi memoria
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