Tengo que partir y dejarte ir…
Olvidarte, fingir que estoy bien, cobijarme en soledad, gritar al viento que me siento tremendamente SOLO, mis huesitos quebrados y la angustia en la garganta, mis ojitos ahogados en llanto y un violín triste, patético y loco que entona estribillos paradójicos disertándolos a la noche…
Una canción desesperada y mis manitas rezando sin fe, un teléfono con llamadas perdidas y una voz con mentiras pidiendo perdón, días grises, maletas, amores perdidos, promesas!, ausencias, recuerdos, trenes, distancias…
Y una carta a la postal de tu ausencia:Con falsos versos fingiendo odio para disimular al amor
Y si alguna vez el llanto descubre mi tormento, te diré sonriendo que fue por la impureza del viento, me ahuyentare fingiendo fortaleza sobre la fragilidad de mis piernas que cesaran el paso para no alejarme de ti….
Pero en solitario con mi soledad, desafiare a la luna vociferando a todo pulmón proyectando mis congojas en la cima de una montaña adentrada en la tropical oscuridad.
Y me resignare a perderme en el invierno sin el calor de tu mirada, como un adiós hecho soneto bajo el asfalto desierto de mi vida sin tu amor…
Desilusióname para así fácilmente decirte adiós:
¡Hasta nunca, mi corazón!
Pido Dios porque la mañana en que a su lado no amanezca más no sea el martirio que sofoque la luz del día y que amordazando las costillas de mis huesos pueda soportar la locura de sentirla en otro cuerpo, te ruego dios porque mi renuncia a sus besos sea para acariciar los labios de nuestro mutuo bienestar…
Amen
® Adrián Mariscal
El Violinista de los versos tristes-2007|
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