


| Escritor: | ignaciodiaz |
| Públicado: | 06/01/2008 |
No son
ni de melocotón
ni de durazno;
no son de fresa
y sabor a miel
ni son de rocío
ni de llama eterna.
Persigo la figura,
la metáfora, el símil;
camino tras la hipérbole
de un rayo de luna,
de la paradoja sutil,
de una brecha en la sed,
de la parábola sin bruma.
Pretendo ser
escultor de memorias,
alfarero de matices
que engloban,
como una gran red
en océano de dudas,
el tremolar sin forma
de todos los sentidos.
Pues un beso
no son cuatro labios
junto a una flor desnuda;
ni una masa de arcilla
ni una cata de sabores
ni un nublarse la vista
ni un abanico de olores
ni el sonido de una fibra.
Mas, si pudiera
reconstruir con palabras
cada afluente de tus besos,
ya ser yo no sería,
abatido por una espina
de las celosas rosas,
acribillado por la lluvia
y el aleteo de las alondras.
Susurro silencio
de alientos reprimidos,
plasmo imágenes
que acarician el córtex,
inspiro partículas de sueños,
filtro mareas de saliva,
y, mientras pronuncio tu nombre,
palpo el aire, la hora y el deseo.
Y no sumo
ni cinco ni uno;
coordenadas cartesianas,
euclídeas coordenadas,
sistemas indefinidos
que no abarcan
ni el encaje de tus besos.
Monopolio
de tu álgebra y tu sintaxis
que estallarán conmigo
en el alud de las hormonas:
secreto uterino
de mi parto estelar
y de tu huerto de nebulosas.
|
Imprimir |
Enviar poema |


