No puedo ver sino dicha
cuando miro hacia mi sombra,
que está llena de tus pasos,
que está llena de tu sombra.
Yo puedo decir que te he amado,
que te he tenido entre mis labios
y has dibujado en su forma una sonrisa.
Puedo decir que recuerdo cada día
como si fuese a ocurrir mañana
porque te he robado la sombra
y siempre te soñaré mía.
Tu sombra es de colores dorados,
de perfume francés y atardecer en tu pecho,
de rosas blancas y estrellas que nos miran.
Tu sombra me acuna
porque soy, sí, como un niño
que necesita que alguien le vele
y le canten con voz de luna.
Tu sombra es como un sello
que certifica que fui alado
y me abre las puertas del cielo.
Tu sombra tiene reflejos de nube,
es paraguas y eclipse y arboleda:
tu sombra es la caricia que me nombra
y es el prado de seda que me cubre.
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