Gota de rocío cristalina, de una telaraña suspendida, racimo de uvas voluptuosas, vacilante, en raquítica rama, así era nuestro amor, bello, generoso y frágil, equilibrista sin red, en una cuerda de palabras, castillo de juguete, al que azotó una ola, y se unió a la playa de los amores de arena.
Al igual que en "Soledad de a dos",es la contundencia de tu acertada elección de imágenes lo que sostiene alpoema y lo realza. Muy buen logro, amigo.
GABRIELA