Acéptate como eres, lo único que puedes perder es tu armario o closet.
El silencio pronto pintado de risas, difícil de aceptar
Los gestos de asco que no se reprimen, el pánico y el rostro lívido de los convencidos que también infecta oír el nombre de la plaga; y allí desfilan también los que abandonan el armario, se les facilitó la aceptación masiva, lo que con lleva a la aceptación individual o, sí se quiere , el adios al fingimiento.
Se han veneficiado de la transformeción de las industrias culturales, de un modo definitivo, de las aportaciones sociales, culturales, conceptuales: gay y homofobia.
El primero borra con celeridad los siglos de oprobio contenido en las voces del insulto: marica, maricón, puto...
Es todo al parecer igual, se limita todo a un ritual urbano.
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