![]()
Caía , caía la sangre,
la luz del día no saciaba su hambre,
le tenía entre mis brazos
y aunque tomara sus labios
todavía permanecía el rechazo.
Y no quiero ser como las aves volar,
solo quiero intentarle ayudar,
yo no sentía,no me perdonaría.
El destino de haber sido rechazado
por su mas cruel e humilde familia,
nunca debiste haberlos abrazados
ellos son pecado,casi te han matado.
No te fíes de quien sea tu sangre
al fin y al cabo son los que mas daño
siempre te hacen,
nada de alegrías y amor,
nunca sentistes eso,que dolor.
Y así has acabado destruido por el sol
el que alumbra las mañanas,las tardes,
el que no consigue lo que quieres y te evades.
|
Imprimir |
Enviar poema |
