Exclusión

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A  Neruda



Trepan mis deseos por las paredes
cuando pueblan la soledad que ocupas;
y el viento de la angustia las arrastra
hacia huracanes de sueños.

Entonces se van pintando mis palabras
pegadas a mis brazos como enredaderas
que surgen de la hoguera de mis  dudas.

¿Hacia dónde emigrarán mis profundos anhelos?

Más allá de tus ojos se aferraba el crepúsculo,
en mi soledad extraviada de naufrago:
soy el desterrado y la palabra sin eco.

“El agua anda descalza por las calles mojadas”
mientras la noche se derrama sobre el mundo
y el aliento de los sepulcros
dispersa su raíz soñolienta.

El viento galopando destroza mariposas,
mientras se desnuda la lluvia
porque el retumbo reza crispado:
      eres mi delirante juventud,
      la embriaguez del mar,
      la fuerza de la espiga.

La tempestad  se encierra en las campanas,
enturbiándose  en revuelo de borrascas;
pero  llegas tú, como reflejo de mi ocaso.

Despertaré cuando emigren los pájaros
que dormitan en mi alma
y mi boca será una araña escondiéndose
en la soledad traspasada de silencio;
acorralada entre el mar y la tristeza

 “¡Déjame recordarte como eras entonces,
cuando aún no existías!”

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