ESTRELLA LEJANA

En la noche contemplo una estrella lejana
y extasiado le digo ¿Quién eres?
que me inquieta la brillantes de tu existencia.

 

Que me aturde el tintineo de tu luz.
¿Qué presagias astro fulgurante?
Que delirios infundes en mi mente.

 

¿Por qué continuas mi corazón
y me llamas presurosa?
Hay un encanto mágico de amor
en tu luz que esparces por el firmamento.

 

Día a día, noche a noche,
quiero descubrir este misterio que me agobia,
obsesión violenta que me sacude,
perdida la nación del tiempo esperaba.

 

Y por fin una noche me quedé dormid,
soñaba que en un viaje astral
mi espíritu se posaba presuroso
en la mágica estrella de mil fulgores cubierta.

 

Espíritu de luz poblaban el planeta,
fragancias maravillosas, flores de belleza infinita,
musicalidades encantadas en arpas diamantinas,
colores nunca vistos, paz y felicidad que regocijaba.

 

De pronto un anciano de luengas barbas blancas,
respetable y bondadoso, se acercó a mí.
Y me dijo amablemente, soy Elías, aquél que años ha,
fui arrebatado en carro de fuego del planeta tierra.

 

Hoy vienes a mi en espíritu, para que conozcas
esta estrella brillante, llamada sinfonía,
por obra y gracia del creador del universo
y tú has amado mucho a Dios y el te da su luz.

 

Padre Elías dije yo ¿Quién soy yo?
no comprendo, no soy merecedor de dicha tanta.
Soy el pecador, el malvado, el blasfemo,
el que ha llorado por años arrepentido.
Y díjome el padre Elías,
Todos los hombres pecan
y se olvidan de su creador y ruedan y ruedan,
en la ignominia y caen en el abismo de la oscuridad
y la soberbia por sus adelantos técnicos
los vuelven ciegos.
                    
Ciegos que caminan sin razón
perdidos en sus selvas de cemento.
No hay luz en sus almas,
por ello transitan en la oscuridad de los tiempos.

 

Tú, hijo mío que llevas mi nombre,
has evolucionado en todas las épocas
y tu peregrinar ha terminado para siempre.

 

Dios en su infinita misericordia
te ha redimido con su sangre en el calvario;
espera y aguarda, vuelve a la tierra
y cumple con los pocos años que andarás,
y cuando te despojes del ropaje material,
vendrás a esta estrella
que de amor está llena.

 

Desperté de este sueño feliz y raro
y desde esa noche, vivo esperando,
contemplando la estrella, que antes me inquietaba,
y que ahora es un remanso de paz y amor divino,
ya parece ser que no vivo en este mundo,
sino extasiado, embriagado, enajenado de felicidad,
por que tú Señor Dios,
me has perdonado.
                                Enrique Reyes Ramírez

 

 

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Comentarios:

Escrito por: Osvaldo       24/08/08 21:14
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Muy bueno, sin duda que es muy bueno, pero figuran ahí unos dedacillos que sería necesario corregir. Por ejemplo , creo que en lugar de decir nación, quisiste escribir noción. Tal vez me equivoque...
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