Larvas inmundas
Tejiendo
Un caldo asqueroso
Se aferran a la carne tibia
Formando flores púrpuras
De olores carnívoros
animal muerto
No es ni carne ni escoria
El alma no se pudre al morir
Esa se agusana antes
Seres infectos caminan
Como sombras hediondas
El alma se les cae a pedazos
Un fétido olor desprenden
Un absceso bulboso supura
Rancias mantecas sanguazas
Los forúnculos del espíritu
Salpullen como apostemas
Se depone la marea roja,
Un color negro azabache
Circula gelatinizándose
La Flor púrpura se acaba,
Una mancha de grasa aneja
Partes correosas del alma
Humores necróticos percibo
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