descubro mientras tecleo letras que no suenan,
que la brisa llega por mi ventana que no es mía siempre.
me miro en tus cejas espumosas,
y aprendo a leer el perfume de tus poros entreabiertos.
llegada la hora de sueño,
lo que quiero es sólo dormir en la esquina de tus cabellos.
pero te me escondes y te pierdes de mi regazo.
te pierdo y te pierdo al compás de la iluminación lunar.
no bajo un pie de la cama para asegurarme que la soledad
es abundante a la hora en que mas se le antoja...
te busco entre cortinas corridas por el propio viento
pero sólo alcanzo tu sombra que se burla de mi desgracia.
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