He recorrido por horas innumerables las calles de esta historia
buscando tu ventana en la noche del olvido
aguzando el oído en busca de tu música
esa música que nos desgarró el alma una madrugada sin época
He abierto innumerables puertas en busca de tu beso
destapado innumerables botellas en busca de tu pasión
incontables blusas en busca de tu pecho
He soportado la inclemencia del otoño
y la nostalgia implacable
pero jamás te he vuelto a encontrar como te encontré esa noche
esa noche de abrazos torpes y miradas algo tímidas
de confesiones mágicas y conversación sin tapujos
esa noche en la que nos pertenecimos sin pertenecernos
frente a frente
niños como fuimos
Qué certeza podríamos tener de que no fue un sueño
de que la música nos desgarró
el vino nos enamoró
el tiempo se durmió y nos sorprendió abrazados por la mañana
qué certeza podríamos tener
de que el otro realmente existe en algún lugar del mundo
caminando en alguna noche brumosa
divagando sobre los ojos del otro
y escapando a las sílabas que pronuncian su nombre.
Felipe Robles C.
de Puerto Menguante
© 2008
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