Ese chico
que camina
ligero
por la acera
dobla la esquina,
alguien le espera.
Hay una adelfa
llena de flores
con mil olores
es primavera.
Yo le sonrío,
él no hace caso,
yo voy despacio
es primavera.
Sentada en un banco
hay una vieja,
un hombre a su lado
es su pareja.
Al lado un chiquillo
con un balón,
lo lanza al aire
y se divierte.
Es de colores
como el ambiente
y el niño juega
es primavera.
Yo camino
despacito.
Cada paso
lo medito.
Siento algo
muy extraño
cada año
que transcurre,
cada ciclo
que se cumple
deja huellas
indelebles.
Pasa el tiempo
como siempre,
pero yo
siento algo extraño
que me dice
que no es cierto
lo que oigo
y lo que veo,
lo que espero
mucho menos,
lo que nos deja
no vuelve.
Pero yo
sigo mi vida
despacito,
caminando,
meditando
y comprendiendo
que la vida
nos diluye
y que el tiempo
nos aplasta
y que nadie
nos libera
del tiempo
cuando pasa,
de la vejez
cuando llega,
de la vida
que se nos va,
de la muerte
que se espera.
Pero hoy
yo sonrío
porque quiero,
porque puedo
y porque hoy
es primavera.
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