Nacimiento de un poema,
nochebuena
donde se conciben
los perdones
las treguas
la esperanza del se puede
del por ellos.
Adorando
diálogos y encuentros.
Promoviendo
el crecimiento
del hermano.
No me alcanza
(la memoria para hablarte).
Deshojando perlas
de minutos
de una vida
de segundos
tejidos
por Penélopes.
Mientras los pétalos
que afirman, acarician;
y los que niegan, liman;
En un bolsillo,
ubico los sonidos
y colores mas sublimes:
aquellos que no se nombran
(arcanos) por intensos.
Emanan de los labios
del oasis
de tu esencia.
Y, aunque eres
más temida que la parca,
por opípara;
exuberante;
rica y desenfrenada.
Porque la postrimería
de un alma
sin envase que sienta,
que duela en los músculos
que queme en la sangre
es más resurgimiento
que la agonía del delito
de sentirme viva.
Porque eres más difícil
que rendirse y entregarse
que bajar los brazos
en el último suspiro.
Porque pides arado,
fajina, atentado
al descanso.
Y ahora te compro
con mis letras
la esencia de eucalipto
para robarte el aroma
y el aliento
y llenarme de todas tus miserias
(los pétalos impares)
hacerlos carne
y amarlos como nadie
(como él ama mis defectos)
Para devolverlo en una estrofa,
o dos
tal vez con aroma a pinos,
o lavanda
y colores luminosos
como el sol que representas.
Así, despacito y arrebatada
tu limosna (mis labios)
te devuelven la sal
de tu mar.
Si, te temo más que a mi muerte
porque te siento y me inspiras
(tanto).
Eres pasaje de ida
y eso lo pago
con mis ojos (roídos),
con mis manos (ajadas),
con mis letras (arrancadas),
con mi piel (despojada).
Y eso me brinda
mucho más:
el disfrute de mis seres;
que me plantan en el centro
los motivos
para amarte tanto
y aún así
quedarme
contigo
sin aferrarme...
honrando tu
don.
(La dedico: sobre el don de la vida para los dos seres a quienes amo, mis padres, como humilde forma de gratitud a ese don que me obsequiaron :) )
|
Imprimir |
Enviar poema |
