1 Espejo semejante a una fotografía dinámica las cosas no se ven como son ni estáticas ni en movimiento son como tu percepción quiera verlas como crees que deberían ser como lo ven los otros como crees que fueron o serán las cosas son como son se deforman en las vidrieras como los deseos, la realidad y los versos 2 Asomarse a una hoja blanca es como vivir el vértigo del suicida, arrimarse a la tragedia, subir por la rampa de una entelequia. Escribir todos los días un poema es un imposible porque ni hay tanta poesía, ni tanto poeta. La catarsis está en la lluvia de los cristales en los puntos de la luz de los faros giratorios o en el canto ritual de un gorgojo. Al final, el canto vence al cantor. 3 Coger de tu cuerpo rebanadas de aliento despertarme contigo juntar la mermelada levantarnos más tarde y tomar café juntos 4 Que tontería y simpleza querer ser dueño del aire vivir en las nubes imaginar imágenes e intentar dominar la tierra todo está ahí dispuesto y expuesto entre leyes de la vida y de la muerte al alcance de la mano en vuelo rasante o escondido ilusiones y realidades que intentamos camuflar porque no se cumplen porque no nos gustan; presencias y abstinencias que invitan al poema o la invención extravagante de los dioses o a creer en la magia de la esperanza. 5 Voy a construir en las fronteras, arcos acanalados de medio punto, para sostener el aire con el aire y que pueda pasar toda la gente los campos sin puertas, sin cercas, sin vallas, con escritura ante notario a nombre de toda la humanidad en usufructo eso sí, la gente ha de pasar en orden sin pistolas, sin misiles, sin empujar, como conviven las hortalizas en los sembrados o los árboles en las alamedas o los pájaros que vuelan por todas partes la utopía del ser, es saber ser. 6 Y estoy aquí en un verso de repente en una armonía fuera del tumulto atravesado de palabras de vida con claridad de destino Descanso en un sillón sobre la espesura de lo inevitable inédito sin moverme en la quietud sin preguntarme para qué estoy acá intentando alcanzar el gozo de lo imprevisto en un desliz vertical de éste mundo de monotonía entre los pasillos que forman el aire a la hora del crepúsculo. la lluvia de los nimbos me va mojando con las cosas que deseo que yo pasara, que yo pasé, no tengo nada, yo soy yo. 7 Tras el espejo se asoma la duda, y tras la duda, la imagen, y tras la imagen, los recuerdos, la primera novia, el primer empleo la conciencia de estar, de haber estado, ser, haber sido, no haber estado, no haber sido, e ir hacia otra vez la nada como el viento. 8 Acaso el amor fuese como un límite de montañas rodeadas de ríos donde subyacen en meandros paisajes de abrabesos con valles, mesetas, altiplanos y algún que otro nimbo que chorrean por las calles de Macondo embarrizándolas de vez en cuando o tal vez sea la presencia constante de un devenir insospechado donde la certeza es el propio sueño y la realidad una guerra transfusiones y confusiones en alternancia con desiertos y avenidas que caminan hacia el horizonte siempre distante
más allá, no se sabe si habrá algo. 9 Mínimamente se va estrechando la calle hasta que al final del paseo no hay salida... mientras tanto, avanzamos. (el amor es una reacción subcutánea que, a veces, pica). 10 Verso que errante anda atravesando puertas sin llave con pasos temerosos para que no despierte la musa y lo encuentre llorando...