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Como el bien y el mal
tironeando mis cansado cuerpo
entre las ansias de seguir
y el oscuro callejón
donde perderse
se encontraron ambos
en la medianoche
de mi cuarto penumbroso.
Uno, figura oscura y acechante
las garras sucias empujando
a una nada aterradora.
El otro, bello cual dios griego
claridad de azul pureza
empuje de mano amiga
inmaculada aparición
de belleza inusitada.
Ambos susurraban en mi oído
frases que martilleaban
confundiendo las ideas
ignorando, dudando
¿Para dónde?
Entrégate, ven conmigo
Baja la guardia y descansa,
duerme el sueño eterno
y todo terminará.
Soporta con estoicismo
que estaré a tu lado
abriendo caminos
inventando atajos
que todo se puede
que siempre hay salidas
te abriré las puertas
del alivio y el perdón.
Entre Eros y Tánatos
mi noche interminable
los ojos hinchados,
el corazón fuerte
le regalo al nuevo día
una tibia sonrisa de triunfo.
Lili Frezza
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