Entonces
Y entonces vi tus raíces atragantarse con mi cuerpo
Y entendí que era en vano resistirse
Pelear en contra de tus mareas azules y saladas
Improvisar movimientos salvajes para salir huyendo
De tu boca se escapaba la negra soltura de tus besos
Besos llenos de agua espesa, de lengua y dientes
Besos enteros y almidonados sufridos hasta la sangre
Absorbentes de mi hambre y de mis calmas
Y entonces pude ver tu corazón de frente
Mientras bajaba por tu garganta tibia y ondulante
Casi pude tocarlo con mis manos largas
Se recogía como un niño entumecido
Cerré mis ojos mientas caía hacia tu vientre
Pude ver la verdadera desnudes de tu cintura
Y la belleza oculta de tu espalda
Me esforzaba por seguir respirando
Para no perderme el recorrido por tus piernas
Toque cada palmo de tus respiros y tus pasos
Bebí lo que escapaba de tus pechos
Y me di por vencido en el interior de tu corteza
Mujer salina
Llena de sabia
Llena de voces y cánticos alegres
Sin la ley de tus entrañas, mi pasos no conducen
A ningún rincón ni por ningún camino
|
Imprimir |
Enviar poema |
