Cuando ella lo vio
sus labios corrieron
a besarlo
y sus manos a
tocarlo,
él no se quedó
impávido ante
la inundación de
tanta emoción.
Emoción que llenó de
color no sólo su rostro
sino que iluminó todo
a su alrededor.
Alrededor de los
amantes
había una multitud de
seres errantes
que buscaban con
desespero
protegerse de ese
resplandor
y poner a salvo sus ojos.
Ojos que, a pesar del dolor,
deseaban conocer todos los sucesos
que hacían parte de ese encuentro.
Encuentro de dos amantes
en medio de una multitud de seres errantes.
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