


| Escritor: | isablanco |
| Públicado: | 15/10/2008 |
![]()
En verdad este amor que hoy es mi orgullo
y se me ve en los ojos y en la frente,
este amor que me toma refulgente
hasta este mismo amor es solo tuyo.
Este amor que a mi paso alza un murmullo,
de asombro y de codicia entre la gente,
tomo de tu alma su virtud ardiente
mi corazón no tiene nada suyo.
No tengo de que enorgullecerme,
me enseñaste a querer al tu quererme.
Este amor te lo debo a ti,
Lo aprendí de tus ojos aquel día,
en que tu alma se volcó en la mía
y me enseño que te quisiera así.
Si has de amarme que sea solamente
Que concuerda contigo o que aquel día
hizo que nos sintiéramos felices...
Porque, amor mío, todas estas cosas
pueden cambiar, y hasta el amor se muere.
No me quieras tampoco por las lágrimas
que compasivo enjugas en mi rostro...
Porque puedo olvidarme de llorar
Por amor de mi amor quiero que me ames,
para que dure amor eternamente.
Amor mío, tú que me rescataste
de aquel triste destierro en que vivía.
Cuando el mundo se hundía tú llegaste,
yo que buscaba a Dios te encontré a ti.
Estoy a salvo, soy fuerte y alegre.
Como quien
mira hacia atrás y evoca lo que fue
Su triste vida, aquí, entre el bien y el mal,
proclamo que el Amor es más fuerte,
que triunfa de la muerte y hace libres.
|
Imprimir |
Enviar poema |


