Cae el sol, Y sus ojos esfumados por la distancia, parecen hablarme desde las estrellas. Observan la luna, cándida y pequeña. Ella confiesa secretos. Ella devela sus adentros. Recuerdan abstractas miradas. Memorizan voces; Y piensan. Dibujo sus sonrisas en esas hojas que desmayan de aquel árbol. Oigo un pájaro que canta. Y los veo, Sentados, En la ausencia de su alma. Mirando hacía un rincón vacío. Tristes, sin sentir la primavera. Quisiera abrazarlos, Darles un alivio, Quererlos. Pero no se cómo hacerlo. La noche se aleja, Y yo, aún los veo. En el solitario jardín de su mirada, Sentados sobre esas Islas, Cantando, sin palabras... Agustina.-