


| Escritor: | karim_pereira |
| Públicado: | 18/07/2008 |
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| El alma siempre se inclina a esos espacios que representan luz y belleza, acordes con su verdadera cadencia. Por momentos, condenada a la voluntad obtusa del corazón, estuvo sometida a los rigores de la oscuridad, al calor de una intensidad entre cuyos dedos el tiempo se disolvió hasta hacerlo eterno. Como en un estadio del averno, el alma se retorció en un mundo de preguntas sin respuestas y en el fuego de la impotencia estuvo la forja de su temple. Siempre. Siempre amanece. Así que, paulatinamente, de la misma forma que la luz asoma el día, el alma desplegó su vuelo abierto hacia la inmensidad a la que pertenece. Las aspas de la condena quedan en esos brazos que nunca supieron retenerla. Ellos nunca sabrán lo que extraviaron en su bruma... |
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