Una montaña azul sin horizontes
Contenia las incontables sombras del sol viajante.
Siempre el mismo recorrido,
Siempre el mismo encargo.
Nadie vendrá a buscarlas, le decía, el Sol.
Pero al menos tengo la esperanza,
De que mi doña luna, las alumbre y las visite
Hasta que sea de mañana.
No existe paisaje mas bello que
Los valles de mi Catamarca,
al ver a través de mi ventana,
veo el amor del caminante
Y su inalcanzable bella dama.
La luna y el sol, se conocieron un vez
En un eclipse total. Y de tanto hacer el amor,
Tuvieron mas hijos de galaxias.
Esperando el eclipse nuevo afortunado,
Siempre deja mensajes a la azulina montaña
Para su amada: Esta noche te voy a alcanzar,
y ya verás
Otra vez juntos, mi amor,
vamos a brillar en la oscuridad.
LV, Junio 2008
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