A aquel que te oculta su amortras un manto de rosas rojas. Quisiera decirle, que un dejo de envidia en mi almaasoma. Que por incomprensible que para el este sentimiento sea. Muchas veces tenerte, esdolor que mi corazón no perdona. Y si el cree, que saciar su sed en tu boca, es tentar la gloria. Que espere a ver si su desconsuelo lo abandona, después de pasar la euforia. Por que beber de tus labios para mi, ha sido desatar una tormenta. Que me asola noche y díay alejarme de ti es deseo casi perenne que tienta. Y cuando tenga sus sentidos impregnados con el perfume de tu piel. Y pierda el sosiego cuando con tu andar de el, te alejes. A ver si tu néctar no se le convierte en hiel. Y de tus sueños, el no sea el hilo con que tejes. Y al fin, cuando de tu desden sea presa. Extrañará aquel rincón, el que fuera refugio de su silencio. Por que mejor será, recordar la devoción que por ti se reza. Y preferible comer de la ilusión. Quejugar en el laberinto y al acertijo de tu extraña pasión.