Existe un mundo azul
donde sólo falta luz,
la sangre corre y limpia,
las mejillas moribundas.
Lágrimas dulces caen,
ruedan, giran, se atropellan,
imprudentes, resentidas,
fertilizando la tierra,
vieja dueña del dolor,
testimonio viviente,
en sus fauces el sabor
de los no sobrevivientes.
Tallos crecen, se alimentan
del rencor, del sinsentido.
Crecen fuertes hacia el cielo,
a pesar del tiempo, del frío.
Cruces blancas en honor
a los héroes caídos,
que lucharon sin saber
que vencían al olvido.
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