En el mayor de mis éxtasis,
en el mayor de mis placeres,
el momento de los tiempos sin fin ni verdad,
el sentir la verdad como si nada fuera,
y se pierde el ritmo y el sentimiento,
y el orgasmo palpita como si fuera ser,
y el orden llega y apaga la luz,
y el cancer del espíritu se abriga en orgasmos felinos
de ojos únicos de autismo inteligente y sigilo sinuoso,
tortuoso y tan torpe como la lluvia,
tan absurdo como el arcoiris,
tan llano como mi piel sin quemaduras,
tan obvio como la metáfora de la calentura en los hielos;
fina fineza de los seres que no piensan,
fino sentir de los animales sin algo de grueso placer,
como inferiores y simples estando sin complejos,
sin pasiones...
El poema de los impulsos,
encarnizado y contradicción,
lluvia y verdades,
muerte e infinito.
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