El lila
envidia a las nubes,
follaje de los ángeles :le hiere percibir serenidades de
agua mientras abajo el mundo arde.
Las mira y el vértigo le sube,
de la gravedad al vuelo de los pájaros.
Níveas hechizan sus pupilas
con el sopor de sus misterios.
El lila quisiera como ellas,
explorar iracunda
cuando
el
agobio
de
las
sombras
se
le
agolpa
y
volverse entonces
lluvia
para
abrazar las
cosas
que
ama,
ser
con
ellas,
y
después,
volver
a
evaporarse
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