


| Escritor: | liber |
| Públicado: | 24/11/2008 |
La mujer es como una fruta que sólo exhala se fragancia cuando la
frotan con la mano. Toma, por ejemplo, la albahaca: a menos que la
calientes con los dedos no emite su perfume. ¿Y sabes, por ejemplo, que
a menos que el ámbar sea entibiado y manipulado retiene su aroma?
Es igual con la mujer: si no la animas con tus caricias y besos, con
mordiscos en sus muslos y abrazos apretados, no obtendrás lo que
deseas; no experimentarás placer cuando ella comparta tu diván, y ella
no sentirá afecto por ti.
El beso debe ser sonoro. Su sonido, ligero y prolongado, se eleva
entre la lengua y el borde húmedo del paladar, producido por el movimiento
de la lengua en la boca y el desplazamiento de la saliva
provocado por la succión.
Un beso dado en la superficie de los labios y acompañado por un
sonido como el que hacemos al llamar a un gato, no da ningún placer.
Tal beso está bien para los niños, o para las manos. El beso descrito
antes, y que pertenece a la copulación, provoca una voluptuosidad
deliciosa. Te corresponde aprender la diferencia
********************************************************************************************************************************************
Su aliento es como la miel aromatizada con clavo de olor;
su boca, deliciosa como un mango maduro.
Besar su piel es como probar el loto.
La cavidad de su ombligo oculta acopio de especias.
Que placeres yacen después, la lengua lo sabe,
Pero no puede decirlo.
|
Imprimir |
Enviar poema |


