


| Escritor: | Davids |
| Públicado: | 31/01/2008 |
Tardes funestas, desolacion...
En el camino en que voy
las aves me reciben muertas,
cada paso que doy
me ornamentan margaritas pestilentas.
En el camino en que estoy
la muerte me recibe abierta,
y en cada caso en que el morir es hoy
la vida... caro me cuesta.
Un aullido me estremece
y mi oido se agudece,
al compas de una aritmica cancion
que aflora dentro de mi corazon.
Ahora en esta tarde de exequias mustias
el ladron soy yo,
pude haber robadole su pan...
como tambien pudo robarmelo,
Dios mio, tu sabes bien que siempre he querido ser (y no lo soy)
un buen ladron.
Carne muerta putrefacta
el inconciente avanza,
y en mi alma golpea...
...un dolor de placer,
un sabor sin sabor...
Dios mio, sabes bien que la carne llama,
auxiliame en mi aflixion
pues tengo claro, que no hay Dios de perfeccion
si antes no haya conocido el pecado.
Dios mio, en estas palabras yo he dejado
el gusto de mi desagrado,
que tengo por muchas de mis inconcientes
maneras, que como esta yo he demostrado.
Ser inconciente, ser ignorado.
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