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EL GENERAL Y YO
Yo estaba en la plaza y miré al General Su fría mirada un velo tejió. Le hablé, dígame comandante ¿porqué no está? ¿ A donde fue?, Usted tan gallardo, ha de saber. Mi tiempo transcurre y muere la luz. Lo pétreo del mármol se llenó de voz. No espere extranjero, lo que no existió. Fue solo un momento, su tiempo acabó, es dura por dentro y sola por fuera, como la luna que alumbra el sol. Escuche un consejo, escuche mi voz. Cuando pase un tiempo, pida este favor:
No pido nada, solo dame mi corazón. Sino lo quieres, sino lo usas, devuélvemelo, total no es tan bueno, pero no tengo más. Me hace falta sabrás, busca allí en el muro donde lo estrellaste, o sino dime donde está; que con paciencia y con tino, pedazo por pedazo lo haré original, si a ti no te hace falta, y no tengo más. Quizás lo olvidaste mohoso y maltrecho, está en el diván, junto a la flor de luz que un día te di, sino lo botaste, hazlo regresar. A mi me hace falta, no se si sabrás. Pues quiero amar, cantar y también confiar y si es posible, también respirar, fragancias sutiles que me hacían vibrar. Es loco pensar, tal vez lo usaras como marcador, en el libro de versos que hablaba de amor, aquel pequeñito que tenía mi olor.
CaribeOro
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