


| Escritor: | GABO666 |
| Públicado: | 27/08/2007 |
Esa era la vida que yo gozaba era la evidencia misma que no sabia vivir y nunca aprendí a ser lo que a los demás anhelaban de mí, siempre fui el hijo que nunca respeto reglas, el hermano que se salio de los parámetros de la tolerancia.
Eso y mas me puso en el filo del abismo y ahí aprendí a caminar sin voltear a guardar siempre el equilibrio a volar sin despegar los pies del suelo a soñar cuando estaba despierto.
Viví sin precaución alguna, como buscando llenar el vació, como queriendo olvidar el olvido, y adentrarme en el misterio mismo del mar infinito que vive en las formas vacías.
Camine infinidad de veces haciendo malabares, aventando al cielo todas las maldiciones posibles, y haciéndolas girar en el aire hasta transformarlas en bendiciones, prendí a transmutarlas, a redimirlas.
Y desde entonces no he dejado de seguir el instinto de sentir como el animal surge de mi, sigiloso, tratando de cazar a mi forma humana saboreando cada uno de mis miedos intentando transformarlos en sobrehumanas fortalezas.
Dejando un rastro de sangre me encuentro mientras la bestia corre detrás de mí acechando y lamiendo mi miserable odio y aunque me encuentro desnudo, el sigue ahí, acechando al danzante del vació, al equilibrista.
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