


| Escritor: | Jaume |
| Públicado: | 05/09/2008 |
El cantor sale a los caminos y entona su canción.
A veces su canción suena a tristeza,
Pero la gente se sienta, y le escucha igualmente.
El cantor, mientras canta, mira a lo alto,
Allí donde los ángeles se reunen,
Entre dos nubes blancas, para escucharle.
El cantor es un hombre sencillo;
Lleva en sus bolsillos
Diminutos fragmentos de luna,
Y algún que otro sueño
Que recoge de las papeleras,
Cuando todos duermen.
El cantor es mi amigo,
Y, sin embargo, jamás hemos coincidido.
Sabe de mí, porque el viento le ha hablado
De lo feliz que me siento,
Cuando le oigo cantar,
Desde el otro lado del mundo.
Él, vive y sueña en su tierra de Argentina,
Mientras yo, trabajo y escribo
En una remota comarca de España.
Hay emociones difíciles de explicar.
Las palabras no sirven para ello.
Entonces, es mejor callarse y escuchar,
Y dejar que el viento realice su bendita labor.
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