El café sabe amargo extrajimos su néctar de dulzura de un sorbo tomamos entre las manos su calor su compañía y tanto quemaba en pasión que cayó entre nosotros derramándose
No quise tu dolor había prometido que tus lágrimas no salarían el sendero que tus ojos no caerían rodando por los cordones
Hoy las veredas se quiebran el reloj maldice su paso la letanía del camino doloroso / agudo quita aliento al aroma que ayer nos coronaba la distancia profunda ahoga / quema como el amargo café que frío hoy observa el olvido en un rincón
Dónde se escaparon los duendes de nuestros sueños cómo lograron desatar nuestras amarras En dónde se esfumaron los ángeles que pasaban u n otras o t r o en nuestros ojos
Hoy pesan las pestañas al mirar su vacío ya nos bebimos todos los besos ya nos dijimos todas las palabras
No quise hacerte doler lo había prometido y aquí estás y aquí estoy